Intervención psicológica del estrés

Todo el mundo ha escuchado alguna vez “Que estrés” o “Esto es estresante” , incluso ha referido sentirse realmente estresado por distintas circunstancias, pero ¿a qué nos referimos cuando decimos que estamos estresado?

¿Qué es el estrés?

El estrés es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta (del individuo) bajo condiciones en la que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas).  Es el segundo problema de salud más común, el 96% de españoles refieren haber sentido estrés en el último año. El estrés es un sentimiento normal, que cualquier persona puede experimentar, sin embargo, hay que distinguir entre: 
  • Estrés agudo: estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Ayuda a controlar situaciones peligrosas, novedosas o emocionantes. Cualquier persona siente estrés agudo en algún momento de su vida.
  • Estrés crónico/patológico: estrés que perdura en el tiempo, y que puede llevar a consecuencias negativas en la salud. 
Cuando se siente estrés, el cuerpo reacciona liberando hormonas que hacen que el cerebro este más alerta, haya tensión muscular y un aumento del pulso. A corto plazo estas reacciones provocan que el cuerpo este protegido y ayudan a manejar la situación, pero cuando estas reacciones se mantienen una vez que no hay peligro puede ser perjudicial en la salud de la persona: presión arterial alta, insuficiencia cardiaca, diabetes, obesidad, depresión, ansiedad, problemas de piel y menstruales. 

¿Existen factores estresantes?

Cualquier aspecto que constituya un factor de desequilibrio en el individuo es denominado “estresor” por ser sucesible de provocar o facilitar el estado de estrés, por ejemplo:
  • Problemas de salud
  • Problemas psicológicos
  • Problemas laborales
  • Problemas personales (separación, fallecimiento de un familiar, cambio de residencia, …)
EL Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), hace referencia a trastornos relacionados con traumas y estresores, diferenciando entre: trastorno de adaptación, trastorno de apego reactivo (ambos se dan en la infancia), trastorno de estrés agudo, trastorno de ajuste y el más conocido el trastorno de estrés post-traumático (TEPT). 

Intervención

Los tratamientos que mayor eficacia han demostrado en los trastornos relacionados con traumas y estresores son:
  • Programas de autocontrol
  • Entrenamiento en habilidades sociales 
  • Exposición tanto en imaginación como en vivo
  • Entrenamiento en inoculación al estrés
  • Terapia de procesamiento cognitivo
  • Desensibilización y reprocesamiento mediante movimiento oculares 
Además, existen una serie de pautas recomendables que favorecen a la reducción del estrés:
  • Realización de ejercicio físico diario 
  • Mindfulness
  • Dormir las horas suficientes
  • Incrementar hábitos saludables