Problemas nutricionales

Las personas debemos comer para sobrevivir, pero en nuestra sociedad, que abundan los alimentos y no pasamos hambre, es donde hemos instalado los problemas en relación con la comida y los trastornos alimenticios.

Los trastornos de la alimentación son afecciones graves que se relacionan con las conductas alimentarias que afectan negativamente la salud, las emociones y la capacidad de desarrollar una vida normal.

La mayoría de los trastornos de la alimentación se caracterizan por fijar excesivamente la atención en el peso, la figura corporal y la comida, lo que causa conductas alimentarias peligrosas. Estas conductas pueden tener una repercusión considerable en la capacidad del cuerpo para obtener la nutrición adecuada.

Con frecuencia, estos trastornos se manifiestan en la adolescencia y los primeros años de la adultez, aunque pueden aparecer a otras edades. Con tratamiento, puedes volver a tener hábitos alimentarios más saludables y, a veces, revertir las complicaciones graves causadas por el trastorno de la alimentación.

Somos un equipo multidisciplinar para abordar los trastornos alimenticios.

Lo que hay que saber sobre los trastornos nutricionales

La anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo son los trastornos de la alimentación más frecuentes. Otros trastornos de la alimentación comprenden el trastorno de rumiación y el trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos.

Anorexia: se limita en exceso la ingesta de calorías o uso de otros métodos para bajar de peso (ejercicio desmesurado, laxantes o suplementos dietéticos, vomitar después de comer.)

Bulimia: episodios de atracones y purgas que incluyen la sensación de pérdida de control sobre la alimentación. Muchas personas con bulimia también restringen lo que comen durante el día, lo que suele causar más episodios de atracones y purgas.

Trastorno alimentario compulsivo: atracones, pérdida de control sobre lo que se come. Después de un atracón, aparece el sentimiento de culpa, enojo o vergüenza. Sin embargo, no se intenta compensar esta conducta con el ejercicio desmesurado o la purga.

Es importante observar conductas como: omitir comidas o poner excusas para no comer, adoptar una dieta vegetariana demasiado restrictiva, centrarse excesivamente en la alimentación saludable, alejarse de las actividades sociales normales, preocuparse o quejarse continuamente por estar gordo y hablar sobre cómo bajar de peso, mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben, tomar suplementos dietéticos, laxantes o productos herbarios para bajar de peso ejercitarse en exceso, tener callosidades en los nudillos por provocarse los vómitos tener problemas de pérdida del esmalte dental, un posible signo de vómitos reiterados, ir al baño durante las comidas, entre otras.

Cuanto más grave sea o más dure el trastorno de la alimentación, más probable es que presentes complicaciones graves

Consecuencias físicas:

Pérdida de masa ósea (osteopenia u osteoporosis), anemia leve y desgaste y debilidad muscular, cabello y uñas quebradizos, piel seca y amarillenta, estreñimiento grave, presión arterial baja, respiración y pulso lentos, disminución de la temperatura corporal interna, lo que hace que la persona sienta frío todo el tiempo, letargo, lentitud o cansancio constante, infertilidad, daño cerebral, o incluso muerte.

Consecuencias psicológicas:

Pueden aparecer Trastornos de Depresión y Ansiedad, pensamientos o conductas suicidas problemas sociales y en las relaciones, Trastornos de consumo de sustancias, problemas laborales y escolares

Cómo trabajamos en Menteágil

Con la ayuda de un profesional de la psicología, realizaremos un trabajo en equipo:

Un trastorno de la alimentación puede ser algo difícil de controlar o de superar solo, ya que, prácticamente pueden tomar el control de tu vida.

El tratamiento de los TCA es largo y complejo, pero debemos recordar que la recuperación es posible y que alrededor del 70% de las personas lo superan. No hay un tratamiento único y estándar, sino que se adapta a las características de cada persona.

Los objetivos del tratamiento de los TCA son: restaurar y/o normalizar el peso y el estado nutricional consiguiendo una alimentación saludable y normalizada, tratar las complicaciones físicas derivadas de una alimentación inapropiada, proporcionar educación sobre un hábito alimenticio saludable, modificar/mejorar el malestar psicológico del TCA.