PSICOLOGÍA INFANTIL Y JUVENIL

Psicologia

Menteágil cuenta con un equipo especializado de psicología infanto-juvenil. Somos referentes en el sector por nuestra profesionalidad, compromiso y buen servicio. Este tipo de terapias van dirigidas a los niños y adolescentes y a sus padres y tutores.

Nuestro equipo de psicología adapta la intervención a cada tipo necesidad.

¿Cómo trabajamos en Menteágil?

Nuestro especialista en psicología, realizará una primera entrevista inicial con una duración aproximada de una hora, con el fin de recoger información para elaborar un plan de intervención. La duración de los tratamientos depende de la terapia y de la evolución de la persona.

Nuestro equipo de psicología infanto-juvenil está especializado en:

  • Trastornos generalizados del desarrollo.
  • Trastorno de atención con o sin hiperactividad (TDAH).
  • Hábitos nerviosos.
  • Miedos, fobias y obsesiones.
  • Depresión, tristeza y ansiedad.
  • Problemas de alimentación.
  • Baja autoestima y/o habilidades sociales, afrontamiento y resolución de problemas, frustración, etc.
  • Adicciones: drogas, nuevas tecnologías…
  • Problemas de conducta en niños/as: falta de disciplina, desobediencia, rabietas, conducta desafiante…
  • Entendimiento y negociación con adolescentes: comunicación, límites y normas, emociones…
  • Estudio y aprendizaje.
  • Bulling o acoso escolar.

¿Cuándo necesita un psicólogo un niño o un adolescente?

A lo largo de nuestra vida podemos encontrarnos frente a situaciones en las que no sabemos muy bien cómo actuar, afrontar o resolver.

En otras ocasiones nos encontramos mal sin saber cómo superar o eliminar un malestar que persiste en el tiempo y nos resta capacidad de funcionar adecuadamente en ámbitos como el familiar, social o laboral.

Es entonces cuando debemos ponernos en contacto con un profesional para que nos ayude a superar determinados problemas, emociones o conductas que nos afectan de manera negativa y que nos impiden seguir avanzando.

Casos en los que debemos acudir a un psicólogo:

  • Cuando tenemos ideas o sentimientos negativos
  • Abuso de sustancias
  • Pérdidas o hechos traumáticos
  • Cambios en la actitud
  • Trastornos psicopatológicos (ansiedad, depresión, trastornos de conducta, celos, etc.)

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